En busca de la devaluación perdida, Publicado en Mercados de El Mundo

Escrito a las 12:21 pm


Visto lo visto, hay quien echa de menos una buena devaluación de la peseta. Si una crisis nos empobrece como sociedad, la devaluación traslada una parte de esa pérdida al valor de la moneda, atenuando así la pérdida real que sufren los ciudadanos. Aunque se dice que ésta ha sido la manera tradicional de España para salir de crisis como la que nos aqueja, no estoy seguro de que sea cierto.Así, de repente, me viene a la memoria la traumática y costosa reconversión industrial y bancaria de los años 80 del siglo pasado o la flotación, que no devaluación, de la peseta en los 90, en plena crisis del Sistema Monetario Europeo y nuestro posterior ingreso en el euro a un tipo de cambio ligeramente revaluado.

El problema es que hoy no podemos devaluar porque nuestra moneda -el euro- la compartimos con otros muchos países europeos, y si todos devalúan, nos quedamos, en términos relativos, igual que antes. Por eso, hay incluso quienes insinúan, en voz baja, la conveniencia de salirnos del euro para devaluar, confirmando que, como decía el Guerra, «hay gente pa tó».

Como consecuencia de la crisis, hoy somos más pobres que hace dos años (caída de la bolsa, descenso en los precios de la vivienda, cierre de empresas, pérdidas de empleo, etc). Además, estamos asustados porque ignoramos cuánto va a durar esto y, aunque sabemos que el futuro será distinto del pasado, no sabemos cómo será, es decir, en qué invertir. En esa situación, lo que el manual dice es que una devaluación debería verse acompañada de un conjunto de medidas de estabilización para evitar que un fuerte repunte de la inflación (como consecuencia de que la devaluación encarece los productos importados como el petróleo) nos haga perder la capacidad adquisitiva ganada mediante la pérdida de valor de la moneda y, también, de propuestas de estimulo al relanzamiento económico para no quedar instalados en la atonía.

Nuestro problema hoy, sería, por tanto, buscar medidas que sustituyan a la devaluación perdida y a sus iniciativas estabilizadoras de acompañamiento para que la crisis reparta la pérdida de riqueza de tal manera que no sólo sea equitativa desde un punto de vista social, sino que, sobre todo, nos permita adaptarnos a la nueva situación para iniciar la recuperación de manera rápida. Se necesita, pues, un plan de medidas coordinadas que persiga dos objetivos: mejorar la competitividad mediante una adaptación equilibrada a la pérdida colectiva de riqueza y sentar las bases de una reactivación ajustada a nuestras posibilidades.

Un plan que tenga los efectos técnicos de una devaluación hoy imposible, con sus medidas de acompañamiento, no puede ser una propuesta unilateral y cerrada. Pero debería incluir los siguientes aspectos:

– El Banco de España debe acelerar los procesos de capitalización que considere necesarios en nuestro sistema financiero, sin pérdida de tiempo, para poder declarar cuanto antes cerrado el proceso de reordenación derivado de los casos de insolvencia y recuperar pronto la confianza en el sistema para relanzar el flujo suficiente de crédito hacia empresas y familias.

– Hacen falta actuaciones decididas de reactivación en, al menos, cuatro sectores claves: construcción de viviendas, automóvil y tecnologías de la información, junto a un desarrollo real y con financiación suficiente de la Ley de Dependencia.

– Una iniciativa para rebajar de manera significativa los costes laborales no salariales parece imprescindible como parte de un sustitutivo a la devaluación. Creo llegada la hora de superar viejos esquemas administrativos que separan de manera radical la Seguridad Social, sus impuestos y prestaciones, del resto del sistema de Hacienda Pública, y proceder a una rebaja sustancial de las cotizaciones sociales para los contratos estables, compensada por un aumento del IVA que aproveche la baja inflación actual.Junto a ello, podría decretarse un año de congelación de tarifas eléctricas y telefónicas aprovechando los descensos en costes de endeudamiento como consecuencia de bajos tipos de interés y reducción efectiva de costes administrativos por la puesta en marcha de la administración electrónica, prevista en la Ley, a todos los niveles.

– Continuar manteniendo un vigoroso impulso presupuestario entre todas las administraciones públicas, incluso superior al previsto hoy, aunque mejorando su eficiencia, equidad y evaluación. En ese sentido, creo que hay que recuperar, de manera provisional, el Impuesto de Patrimonio reformado y debe sustituirse la actual devolución generalizada de los 400 euros por medidas selectivas por un monto similar, pero concentradas en las rentas más bajas y en una ampliación clara del subsidio de desempleo.

– Parece necesario un pacto de rentas a cambio de incrementar el empleo, de tal manera que, junto al descenso de precios y las medidas fiscales específicas, se mejore la demanda agregada.Esto supondría un año de congelación salarial y de reparto de beneficios, con compromisos de inversión y de creación de empleo incluyendo una oferta pública sustancialmente mayor a la actual.

– Si, además, aplicamos la Directiva de Servicios de la Unión Europea, de cumplimiento obligatorio ya antes de que viniera la crisis, mejor. Pero sin una iniciativa nueva de intensidad y duración suficiente como la propuesta aquí, veo difícil encontrar algo que pueda tener un efecto positivo similar al de una devaluación.Sin ello, flotaremos en la crisis dos o tres años más hasta que alguien, desde fuera, haga algo que permita, poco a poco y con gran sufrimiento social, recuperar el pulso de la economía mundial y empecemos a absorber nuestros millones de parados.

La rapidez es importante. Pero, en democracia, la forma también lo es. Por ello, una iniciativa conjunta de esta naturaleza sólo alcanza su máximo potencial si moviliza energías sociales y se consensúa con los interlocutores sociales, los partidos políticos, las comunidades autónomas y la sociedad civil, ya que juntos saldremos adelante o juntos nos hundiremos. Cuanto más lo pienso, más acertada me parece la frase que se le atribuye a la vicepresidenta en una reunión de la Comisión de subsecretarios: «¿No sois conscientes de la situación por la que estamos atravesando en el país?».Pues eso. 

2 comentarios

001
enric doménech
24.03.2009 a las 12:55 Enlace Permanente

Es y no es.

Es necesario una coordinación de acciones y políticas de impulso económico. No podemos seguir actuando cada ínsula de Baratalia por su lado.

Pero difícilmente podemos exigir coordinación, cuando el gobierno da signos de desorientación a la hora de plantear decisiones políticas, bastante más simples de estudiar.

El trasladar el coste social de la seguridad social a cargo de la empresa, a los presupuestos del estado, y que este se canalice mediante la recaudación del IVA, ya se lleva planteando, que yo sepa, desde hace +/- 10 años (conferencia en la Cámara de comercio de valencia, organizada por ADEIT en 1994, por parte de Aurelio Martínez ). Y desde entonces, jamás se supo… La lucha contra el fraude, no ha dado la seguridad necesaria en el ciudadano respecto de su efectividad.

Si la medida ya era complicada en un escenario de crecimiento, …. ; aunque, tal vez ahora sea más factible. El paciente, acepta o afronta terapias más valientes y arriesgadas, según el grado de des/esperanza en que se encuentre.

El valor de las cosas, ya se ha venido devaluando, como mínimo, en la misma proporción a la inyección realizada para ‘reflotar las entidades financieras y empresas’. Solo que somos todos los que nos deflactamos. No solo los activos. ¿Cómo algunos plantean reducción salarial, si el valor constante de la unidad monetaria es mucho menor conforme pasan las semanas? Estabilizándolo, ya nos podemos dar con un canto en los dientes.

La devolución de los 400 euros, fue una medida ‘simple’ en el sentido catalán de la palabra.

La presunta liberalización de los sectores económicos, no es más que una línea escrita en un papel, sin reflejo en la vida cotidiana (servicios multimedia, y comunicación, nuevas tecnologías, energía, etc…). El gobierno no está ejerciendo sus potestades reguladoras de los sistemas económicos. Su capacidad constitucional de planificar la economía.

Para pedir y exigir, primero debemos predicar con el ejemplo.

La interlocución y diálogo social, para emprender políticas consensuadas debe ser real, le pese a quien le pese. Pierdan los beneficios especulativos que sean, y sus plusvalías no del todo justificadas.

Si “A” vale de producir 100, y se vendía a 500, ¿no es más que razonable, que reduzca al menos un 200% su margen de beneficio?. Pa’ que se entienda …. Que como mucho, se venda a 300. O lo que es lo mismo: un piso que cuesta de construir 75.000.-€, véndase a 225.000.-€, pero no a 375.000.-€. Y esto es la realidad palmaria.

Y si una naranja cuesta o se paga al agricultor a 0,05.-€ de producir, y se está vendiendo al consumidor a 0,50.-€ ¿Dónde tendremos que actuar para que no se multiplique ficticiamente su precio?

Apliquémonos todos en la lucha final … (internacional sui generis)
Un fuerte abrazo.

p.d.: y no he hablado de la generación doméstica de energías renovables… de su tarifación, y de su retroalimentación económica a familias y empresas. Pongámosle precio, y cobertura legal. Esto si que bajaría el precio de la energía. Porque como mínimo, se precisan menos inversiones por KW/Hora producido.

002
Magda
10.04.2009 a las 22:03 Enlace Permanente

Señor Sevilla, he tenido un lapsus en la lectura de su articulo y he leído “En busca de la revolución perdida”.
Bueno nunca es tarde.
Hoy en este viernes de “dolor”,lluvioso y frió pienso en cuantas oportunidades perdemos los seres humanos en ser medianamente felices.
Por eso quizás he leído, “revolución” en vez de “devolución”.
Les deseo mucha suerte a sus compañeros de partido….
Pero hay algo que debería hacer el gobierno, y sobre todo Zapatero…hacer propaganda de su gestión en el gobierno..se han hecho cosas pero no se venden como debería ser.
Hay que recordar a la población, que es lo que se ha hecho, sería muy interesante.
Un saludo y feliz resurrección.
Magda

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