¿Como en 2007?. (Publicado en Mercados de El Mundo)

Escrito a las 7:28 am

Ha bastado que la tasa de crecimiento del PIB superase el 3% en el segundo trimestre de este año, para que el Gobierno lanzara la consigna: ¡como en 2007!, intentando respaldar la idea de que ya hemos superado la crisis. ¿Es esto verdad? ¿Hemos superado la crisis al volver a una tasa de crecimiento económico como las que teníamos en 2007, el año antes de que estallara la mayor crisis financiera mundial con la caída de Lehman Brothers en setiembre de 2008? Veamos datos y similitudes.

El Gobierno prevé que el PIB nominal acabará este año en 1.098.200 millones de euros, frente a 1.080.807m de 2007. Es decir, en términos reales, no habremos recuperado todavía el nivel de renta previo a la crisis. En 2007, con un crecimiento del 3,8%, se creó empleo a un ritmo del 3,2%, desmintiendo con ello que solo gracias a la última reforma laboral la economía española creará este año empleo a una tasa cercana al PIB. Pero, además, en 2007 teníamos un superávit presupuestario equivalente al 2% del PIB por un déficit previsto este año del -4,2%; una deuda pública del 37% del PIB, frente a casi un 100% hoy y la tasa de paro estaba situada en un envidiable 8%, frente al 22% previsto este año.

No, definitivamente, no estamos como antes de la crisis. Y los inversores también lo perciben porque en 2007 el diferencial de tipos con Alemania estaba situado en 50 puntos, frente a los 125 de ahora.

En 2007 el PIB creció el 3,8% antes de caer, en dos años, hasta el -3,6%. ¿Qué pasó, entre ambos años, que explique ese desplome? Es importante saberlo porque algunos pretenden omitir las causas, para quedarse sólo en la culpabilidad política. Cito la explicación incluida en un importante documento oficial elaborado en 2012: «La crisis financiera y económica mundial ha puesto de manifiesto las debilidades en el modelo de crecimiento de la economía española (…) basado en el auge de la demanda interna, basada en el crédito. La corrección súbita de este auge en el contexto de la crisis financiera internacional condujo a la recesión y a la destrucción de empleo».

Es decir, hubo un claro factor externo, crisis financiera global, que secó de manera súbita el acceso al crédito internacional, afectando a todas las economía avanzadas en función de su vulnerabilidad expresada por su nivel de dependencia del crédito. En el caso del euro, además, la precariedad del modelo de construcción monetaria y bancaria, unida a las dudas sobre la solidez política del proyecto, provocaron una serie de ataques especulativos que se centraron en los países periféricos, cuyas necesidades de financiación eran superiores a la media, entre ellos España, aquejada de unas necesidades externas de financiación de la economía equivalentes al 9,2% del PIB, por su elevada deuda privada (familias y empresas). Podemos decir que, en buena medida, nuestro boom económico, del que tanto presumieron tantos, fue financiado a crédito…mientras hubo.

Ocho años más tarde, con los datos de la Contabilidad Nacional trimestral y las previsiones presupuestarias para 2016, nuestro modelo de crecimiento es el siguiente: una aportación de la demanda nacional del 3,3 mientras que la demanda externa tiene una contribución negativa de -0,2 puntos; una significativa recuperación del crédito bancario (inmobiliario) y un incremento de la deuda pública neta (49.500 millones de euros), superior a la previsión de crecimiento nominal de la economía (45.000m). No es exagerado decir pues, que nuestro patrón actual de crecimiento se parece mucho al existente antes de la crisis: consumo de las familias, construcción, turismo y endeudamiento. Con esta realidad, no se puede más que mantener la luz roja encendida. Ya se que la inversión está creciendo ahora a tasas del 6% frente al 4,4% en 2007. Pero si no incorporamos el fenómeno estadístico llamado reversión a la media (lo que cae rápido, sube rápido, para recuperar la tendencia media), no entenderíamos que la construcción este creciendo, otra vez, en el último trimestre al 5%, frente a «solo» el 2% en 2007.

Más que resaltar que la economía española vuelve a crecer tanto como antes de la crisis, deberíamos ponernos en guardia para evitar reproducir, precisamente, aquel patrón de crecimiento previo a la crisis y que se mostró tan frágil. Es decir, debemos recuperar el debate entorno al cambio en el modelo de crecimiento en, al menos, dos direcciones: primera, crecer mejor, de manera más sostenible, por hacer las cosas mejor (innovación) y no más baratas (precariedad laboral). Segunda, repartir mejor para que la recuperación no siga agudizando las tremendas desigualdades sociales que tanto la crisis, como las políticas aplicadas, han generado. Y nada de eso es posible encontrar en los Presupuestos para 2016 que se están debatiendo en el Parlamento.

Algunos dicen que nuestro problema diferencial es un Presidente que tardó tres meses en reconocer la crisis. Otros pensamos que más grave es llevar tres años sin reconocer que hubo un rescate, perdón, una «asistencia financiera externa, sometida a condiciones y a supervisión de la troika» (en inglés, rescue). El que se evitó en mayo de 2010 y tuvo que pedirse el 25 de junio de 2012, tras varios errores cometidos por el nuevo Gobierno que narro en mi último libro «Seis meses que condujeron al rescate» (Deusto). Ese rescate, junto a un cambio drástico en la política monetaria del Banco Central Europeo que le ha permitido comprar deuda pública, cosa absolutamente impensable en 2011, ayudan a explicar, como factores externos, la actual recuperación europea. Los interesados pueden consultar (por internet) el Boletín Oficial del Estado de fecha 10 de diciembre de 2012, donde se publica el Memorándum de Entendimiento (citado arriba) que acompaña a todo rescate. Aunque centrado donde estaba el problema, en el sistema financiero, incorpora otras obligaciones sobre recortes del gasto público y reformas como la laboral ya que «existe una estrecha relación entre los desequilibrios macroeconómicos, las finanzas públicas y la solidez del sistema financiero».

El mundo ha cambiado mucho desde 2007 y volver atrás no puede ser un objetivo deseable.

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