Por una Economía Sostenible. (Publicado en Mercados de El Mundo)

Escrito a las 10:16 am

En el tiempo en que se han publicado los primeros cien números de Mercados y, en parte, gracias a ellos, hemos aprendido muchas cosas sobre nuestra economía, por ejemplo, que no podemos seguir basando nuestro crecimiento, en pautas de funcionamiento que se agotan provocando crisis recurrentes. 

 Un modelo de crecimiento no se define por los sectores económicos predominantes, sino por los modos de crecer,  por la manera en que combinamos los factores productivos, aunque algunas pautas se adaptan mejor a unos sectores que a otros. La última fase alcista de nuestro ciclo, el período que se inicia en 1994 y acaba con la crisis actual, se basa en la cantidad y en el precio. Crecimos, porque incorporamos más trabajadores (absorbemos el paro anterior y a los inmigrantes) que incrementaron el consumo privado y más inversión, gracias a la caída del precio del dinero (tipos de interés vinculados al euro) y del precio de la mano de obra (moderación salarial). More...
Cantidad y precio determinaron el auge, a costa de la productividad y de la competitividad que empeoraron durante todo el período. Crecer así, se agota en si mismo y por eso debemos transitar hacia otro modelo basado en la calidad, la eficiencia, el valor añadido y el talento, como nuevas pautas hegemónicas más duraderas, que deben implantarse en todos los sectores. No hacer las cosas más baratas, sino mejor.

El Gobierno ha dicho que quiere promover este cambio mediante la Ley de Economía Sostenible y todo el mundo se pregunta: ¿Qué es una economía sostenible? Como los expertos no se ponen de acuerdo en una respuesta, propongo definir Economía Sostenible como aquella que se sostiene por si misma sin caerse, a lo largo del tiempo; es decir, aquella capaz de reproducirse, garantizando a las generaciones futuras las condiciones de su crecimiento.
Para que ello sea posible, debe mantener, también a lo largo del tiempo, una relación equilibrada entre:
          Producción y Recursos Naturales.
          Producción y Consumo.
 

Todo acto de producción utiliza recursos naturales finitos y al hacerlo, modifica su situación. El consumo, por su parte, es lo que estimula la producción en una relación dinámica. Mantener los equilibrios no significa, necesariamente, un estado estacionario de crecimiento cero y menos, de decrecimiento como se está proponiendo desde algunos sectores. De hecho, una economía sostenible sin paro, debe ser compatible con un crecimiento positivo, es decir, con la obtención de un excedente a partir de un output superior al input.
La condición de sostenibilidad la dará, en esas circunstancias, una alteración controlada de las condiciones iniciales, entendiendo por tal aquella que no empeore el estado de ambos equilibrios hasta el punto de romper la capacidad del sistema para reproducirse a largo plazo.
Podríamos decir que una Economía Sostenible se situará entre un mínimo de modificación de las condiciones iniciales de recursos naturales y un máximo tal de alteración que haga ciertamente inviable, en algún momento, el seguir produciendo. En esas condiciones, existirán varios puntos de equilibrio entre ambos extremos donde podamos situar una economía sostenible.  Hacerlo en un punto o en otro del intervalo de posibilidades, es una decisión social a partir de la consideración de varios elementos.
El equilibrio entre Producción y recursos naturales finitos estará determinado, sobre todo, por el estado de la técnica en cada momento. Sólo ella será capaz de encontrar nuevos yacimientos, mejoras en la utilización eficiente de los mismos, sustitución por recursos artificiales etc. El concepto moderno de recursos naturales debe incluir todo lo relacionado con el medio ambiente (contaminación, tratamiento de residuos…) siendo el cambio climático un punto de desequilibrio que se situaría más allá del máximo de alteración compatible con una economía sostenible. Dicho de otra manera, buscar una economía sostenible nos obliga, hoy, a desplazarnos hacia una sociedad con menor consumo de carbono (incluido el carbón nacional) con una prioridad y urgencia tal que además de efectuar esfuerzos en las negociaciones internacionales de Copenhague en busca de un Kyoto II, hay que replantearse a nivel nacional algunas cuestiones como la energía nuclear.
Por su parte, el equilibrio entre producción y consumo está determinado por la distribución social de la renta (dado que las propensiones al consumo varían según el nivel de renta y según sea mayoritario el consumo público o el privado) y por el conjunto de reglas y hábitos de consumo hegemónicas en un momento dado (nivel y tipo de consumismo).
Para una tecnología dada, la cantidad de producción puede ser excesiva en un momento, en el sentido de romper el equilibrio con los recursos naturales. De igual forma, para una distribución de la renta y unas pautas de consumo dadas, el consumo puede forzar una producción desequilibrante e insostenible. Pero una modificación en la tecnología, en la distribución de la renta o en las pautas de consumo generales, incrementará el campo de posibilidades de tener una economía sostenible, en la medida en que ampliarán la distancia entre el máximo y el mínimo deterioro tolerable.
         Actuar en la dirección de conseguir una economía sostenible exige, por tanto, hacerlo sobre tres vectores transversales claves: el tecnológico (eco-innovación), la composición y calidad del consumo (eficiencia energética, productos reciclables, distribución de la renta) y la cantidad del consumo (consumo responsable).
         Con esos objetivos, la magnitud de la tarea es tal, que hacerlo, excede las capacidades de todos los estados. Si no se involucra a la sociedad civil y al mundo empresarial en un rediseño de responsabilidades entre una nueva administración y un nuevo sector privado, como está impulsando la ONU con su iniciativa Pacto Mundial, será imposible llevar al terreno de lo real, las decisiones legales y normativas que se puedan alcanzar en la esfera política. Abordar en serio estos problemas, como la lucha contra el cambio climático, exige una nueva cogobernanza  que supere las tradicionales formas de relación entre los ámbitos públicos y privados.
Esa es la ambición transformadora con la que debe plantearse, para las próximas generaciones, un modelo de crecimiento basado en una economía sostenible.

3 comentarios

001
Per[la|pau]*
16.11.2009 a las 12:18 Enlace Permanente

Parece obvio que una economía sostenible debiera ser generalizable a todo el planeta. Así que si se parte de un modelo económico que de generalizarse consumiría varios planetas, no queda más que invertir y legislar al respecto de la eficiencia energética y definir un modelo económico no tan fuertemente dependiente del crecimiento y el consumo.

002
enric doménech
16.11.2009 a las 13:23 Enlace Permanente

¿Dónde ponemos el epicentro de la sostenibilidad? ¿En que punto de los ejes de coordenadas situamos en cada economía este punto crítico?
El sistema no se reinventa, solo desplaza su campo de actuación, y lo hace desde la depredación y búsqueda de nuevos terrenos colonizables comercialmente.
Ahora es el mercado chino, y el de los llamados países emergentes (eufemismo de más consumistas), en el que han puesto sus ojos los EE.UU., al igual que casi todos los países del antiguo continente.
No podemos predicar desde la hipocresía, de haber quemado todas nuestras naves en el camino del absurdo del crecimiento sin fin.
Exigimos el respeto a la Amazonia, cuando hemos destruido superficies incluso mayores, en el resto del mundo.
Pedimos parques naturales en tierra de otros, cuando ya hemos agotado nuestro suelo con construcciones.
Delimitamos zonas no urbanizables, en las tierras de quien no se puede defender, o de quienes no han especulado como ellos hasta hoy.
Si queremos pulmones verdes, debemos pagar por ellos. Si queremos poner freno al desarrollo insostenible, no puede ni debe ser a cuenta y riesgo de países pobres y subdesarrollados.
¿Recuerdan aquella frase de los años ’70, en que se decía que no podían tener cada chino un frigorífico, porque el planeta no lo podría sostener? Y si a ello, añadimos el tópico de … si todos los chinos saltasen a la vez, cambiaría la trayectoria el planeta… . Tópicos aparte, de lo que ya nadie a fecha de hoy puede ni negar, ni ocultar, es que todos los países, todas las personas debemos adquirir un compromiso con el futuro. Un compromiso con quienes van a sufrir nuestro enfermizo crecimiento y consumismo compulsivo.
Hay que cambiar algunos clichés: no es más ecológico lo cultivado sin química, si la traemos del otro confín del planeta; no es ético pagar nuestros excesos de emisiones contaminantes, comprando cuota a países en desarrollo; no es de justicia negar a ningún ser humano la mejora de sus condiciones de vida.
Otra cosa será determinar qué condiciones son las humanamente aconsejables en cada lugar, y situación.

Un abrazo,

enric doménech

003
Àlex Pocostales
16.11.2009 a las 20:31 Enlace Permanente

Bones Jordi;

M’ha agradat força el teu article, em podries recomanar alguns llibres sobre economia sostenible i canvi de model productiu? Estic interessat en aquest tema i m’agradaria cercar informació, els llibres que fins ara he llegit no tracten lògicament els problemes de la economia espanyola i teoritzen massa pel meu gust cap a postulats ecologistes mostrant indiferència cap a l’evolució econòmica, saps on puc trobar?

Per cert, per quan es preveu que sortirà la nova llei?

Moltes mercès

Àlex Pocostales

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