Listas abiertas, ¿una solución?

Escrito a las 10:53 am

El desapego de muchos ciudadanos respecto a la política y a los políticos, se transforma en cabreo, en momentos concretos como la elección entre unas listas “cerradas” de candidatos elegidos por los partidos. Ello restringe la libertad de selección para aquellos que votarían más, o más a gusto, una opción u otra, si no estuviera tal candidato imputado o si estuviera tal otro que les parece mejor. Esta clara imperfección de nuestro sistema electoral (no es la única) genera problemas que se pretenden resolver con la fórmula de “listas abiertas”, para fortalecer el derecho ciudadano a elegir a los mejores representantes. Después de haber participado en varias elecciones, no tengo tan claro que ahí radique la solución y propongo una cosa intermedia que creo más practicable.

Nuestro sistema electoral es heredero, también, de la transición democrática. Y, a los efectos que aquí nos interesan, se hizo pensando en cuatro asuntos prioritarios entonces: fortalecer la estructura de los partidos políticos tras cuarenta años de dictadura; facilitar la gobernabilidad, evitando una excesiva fragmentación de la representación popular en una “sopa de siglas” en el Parlamento que fuera desestabilizadora; incorporar a las minorías nacionalistas periféricas a las tareas comunes de toda España y respetar la provincia como circunscripción electoral ya que ni la Constitución se atrevió a cambiar este esquema de organización administrativa del país, de raiz francesa e implantación desde mediados del siglo XIX.
En ese contexto, se inscriben las listas cerradas que pretendían fortalecer el poder vertebrador de los partidos (pieza esencial para articular la participación ciudadana, según la Constitución), asumiendo que lo importante era votar las “ideas” y programas presentados por los Partidos políticos, antes que a las personas concretas que representaran la aplicación concreta de estas ideas. En su momento, pues, se optó por la provincia y por las listas cerradas, no con malévolas intenciones, sino convencidos de que las siglas partidistas (sus ideologías) primaban sobre cualquier otro personalismo y como una respuesta que facilitaba y fortalecía el despliegue de la democracia de partidos (no se pensaba en otra) en España.

Pero el tiempo pasa y las cosas cambian. Lo que, en su momento fué una solución, se puede convertir, total o parcialmente, en problema. Nada, que no sean los principios y valores fundacionales,  está fijado para toda la vida y entender esa dinámica de las cosas ayudaría a enmarcar el problema. Porque hoy, no para todo el mundo las ideologías partidistas son determinantes a la hora de resolver problemas concretos (mucha gente piensa, al revés, que cuando gobiernan, las diferencias entre unos y otros, no son tantas), hoy los personalismos entorno al liderazgo han desplazado el foco mediático de atención de los votantes desde las siglas del partido (el caso más evidente el ZP), de tal manera que cada vez que mi adversario, o yo, hemos hecho campaña en Castellón para las generales, en realidad, no nos votaban a nosotros aunque fuera nuestro nombre el que encabezara las listas, sino a los líderes nacionales de nuestras respectivas formaciones que son quienes concentran la atención mediática.

Junto a eso, y en sentido contrario, se ha generalizado la sensación de que las listas cerradas se han convertido en un mecanismo de selección adversa que elige como candidato no al mejor, aunque pueda serlo, sino al más fiel colaborador de las autoridades orgánicas de los aparatos de los partidos que les proponen y votan internamente. A partir de ahí, se producen dos fenómenos perversos que se retroalimentan: los aparatos partidistas fuerzan las candidaturas de sus fieles colaboradores en tareas internas del partido, mientras que los candidatos, una vez elegidos diputados o concejales, no tienen apenas incentivos para hacerlo bien en relación con los ciudadanos (no quiere decir que no lo hagan), mientras tienen todos los incentivos para hacerlo bien respecto a sus direcciones partidistas que son, en realidad, a quienes les deben el puesto.

Es como si dijeran, las cuestiones que afectan a los ciudadanos ya las deciden los “jefes” y yo solo debo ocuparme de cumplir sus instrucciones (votaciones) y caerle bien a estos mismos “jefes” que me proponen. Esta realidad, que no es así en todos los casos, configura representantes democráticos sin apenas motivación para aproximarse a sus electores formales, reforzando la distancia existente entre electores y elegidos (“sólo se os ve, cada cuatro años”). Además, tienen efectos secundarios claros desde el momento en que los tribunales reconocen que una vez obtenida la representación, el escaño es del diputado y no del partido. El conocido como “tamayazo” en la Comunidad de Madrid, fué posible por esta circunstancia. Dos diputados del PSOE, “cambiaron su voto” en el momento de la elección del Presidente de la Comunidad, sin que el partido por el que se presentaron pudieran reemplazarlos y esta pasó de unas manos (PSOE) a otras (PP).
¿Representan las listas abiertas una solución a todos estos problemas?. Depende. Si hay listas abiertas, cada candidato debe sufrir un doble filtro: el del partido o agrupación con que se presenta y el de los ciudadanos que le pueden elegir, o no, incluso dentro de la lista en que se presenta. Esto quiere decir que no se evita el problema del poder del aparato de partido, a la hora de seleccionar candidatos optativos en una lista abierta. Otra cosa sería, pensar en circunscripciones más pequeñas, donde se puedan presentar candidatos individualmente (agrupación de electores de fulanito de tal, que puede, o no, competir con otro candidato de su mismo “partido”, convertido en algo sin aparato). Pero esto no son listas abiertas sino una reforma profunda y esencial de la misma Constitución para ir a un modelo electoral distinto, de matriz anglosajona que, además, plantea otro problema: si la campaña no la hace el “partido” sino la persona para que puedan votarme a mi, ¿quién financia las campañas de los candidatos individuales en listas abiertas?. ¿Es mejor correr el riesgo de acabar siendo un representante del lobby que te financia, antes que serlo del partido que te presenta?

Tengo mis dudas de que las ventajas del nuevo modelo sean tan manifiestamente superiores a lo existente como para justificar el cambio, incluso si se pudiera hacer (hubiera apoyos parlamentarios para cambiar las leyes y la Constitución).

Sin llegar tan lejos, creo posible una reforma que ayude a evitar algunos de los problemas que el sistema actual plantea cuando quieres votar una candidatura porque te parecen bien sus propuestas políticas, pero tienes serios reparos a corporativizar dicho voto en algunas personas concretas de esa candidatura, por la razón que sea, como que estén imputados por la Justicia.

Toda lista lleva un máximo de suplentes por si sucede algún imprevisto con los “titulares”. Por tanto, hoy, se presentan listas que incluyen tantos candidatos como puestos a elegir se convocan, más unos suplentes. Pues bien, se debería poder tachar individualmente de la lista hasta tantos titulares, como suplentes haya, sin que ello invalide la papeleta.  Una reforma posibilista como esta no representa el cien por cien de aquello a lo que aspiran quienes demandan listas abiertas, pero es una reforma de la ley electoral, aparentemente menor, que tiene antecedentes en las listas del Senado, pero que ayudaría a no votar, individualmente, a un número amplio de candidatos. Los candidatos ya no tendrán que estar sometidos, solo a lo que digan los aparatos de los partidos, sino tambíen a lo que digan los ciudadanos y los partidos se esmerarían en seleccionar mejor candidatos adecuados porque un elevado número de “tachaduras” pondría en cuestión la validez de su trabajo interno.

Lo contrario a la democracia no es, siempre, la dictadura. A veces, una democracia de baja calidad, que pervierta los valores esenciales que hacen grande a la democracia y superior a cualquier otra fórmula de gobierno, puede ser letal. Los primeros síntomas de empobrecimiento democrático ya han aparecido en España hace tiempo. De cómo y con qué rapidez reaccionemos todos dependerá nuestra capacidad para seguir organizando la convivencia desde los supuestos superiores de los volores democráticos. Es la hora de actuar. Luego, puede ser tarde.

26 comentarios

001
Cesar
10.04.2011 a las 11:42 Enlace Permanente

Cito textualmente una de las pegas que le pones a las listas abiertas:

“¿quién financia las campañas de los candidatos individuales en listas abiertas?. ¿Es mejor correr el riesgo de acabar siendo un representante del lobby que te financia, antes que serlo del partido que te presenta?”

Y te pregunto yo, ¿acaso los partidos no reciben financiación de lobbys y acaban siendo representantes de ellos también? No seamos ingenuos ni manipuladores. Ejemplos recientes de esto son la Ley Sinde, o el eurodiputado del PP que acordó enmendar una ley a petición de un grupo presión.

002
@zurita1969
10.04.2011 a las 12:11 Enlace Permanente

La propuesta es una evolución lógica del sistema actual dando al votante la posibilidad de “opinar” directamente sobre la lista propuesta. Más allá reconozco que sería una utopía… actualmente.

003
Muydificil
10.04.2011 a las 12:14 Enlace Permanente

De los 4 objetivos iniciales, creo que 2 se han cumplido a la perfección. Se han fortalecido los partidos y se han representado los nacionalismos periféricos. La gobernabilidad ha sido posible, muchas veces forzada desde esos nacionalismos periféricos, que son los únicos que han tenido en cuenta el cuarto criterio la provincia.

Como elector de una provincia no “nacionalista” no percibo que ninguno de mis representantes tenga el criterio provincial en la cabeza sino mas bien obedecer al partido ciegamente y por encima de tus ideas, que te estas jugando el puesto.

¿Seria bueno tener una lista medio abierta como la que propones? Sin duda. Pero me temo que nadie dentro de la lista del partido se atrevería a hacer campaña de su candidatura personal. El poder absoluto sigue en el partido. Una votación defendiendo los intereses de tus electores y no de tu partido y estas fuera.

¿Tiene sentido una doble cámara con 600 representantes que al final actúan como un bloque con el partido que los mantiene? ¿Realmente alguien cree los electores tenemos esa visión tan concentrada de los partidos? Creo que la mayoría de los electores tenemos la visión mas abierta, queremos escuchar a nuestros políticos con sus propuestas, y aveces nos gustara la propuesta de un partido/persona y a veces la de otro. Muchos de ustedes son personas brillantes, que tienen mucho que aportar. Desgraciadamente solo escuchamos su voz cuando el partido los descabalga y empiezan a ser versos sueltos.

Las listas abiertas tendrán que acabar llegando. Los partidos se negarán por que es entregar el poder, pero hay tendencias que no se pueden parar. La representación provincial habrá que modificarla. No funciona un sistema en el que solo 2 regiones tienen en cuenta el criterio regional y abusan de su posición respecto al resto del pais.

004
Retazos
10.04.2011 a las 14:09 Enlace Permanente

Zapatero y la derecha aznarista

Decía Ortega y Gasset en “La Rebelión de las masas” que todo gobernante debería tener prestancia intelectual. Yo añadiría que, además, debería tener prestancia humana. Y decía Salvador Allende que existe una gran diferencia entre gobernar y tener el poder. Estas dos citas de dos hombres eminentes, uno en el ámbito del pensamiento y otro en el ámbito de la política, son muy pertinentes con respecto a la polémica que está siendo protagonista en las tribunas mediáticas españolas desde que el Presidente del gobierno ha confirmado que no se presentará como candidato en la próxima legislatura.
Y digo que estas citas son pertinentes porque, con respecto a la primera, salta a la vista que Rodríguez Zapatero es un hombre de apostura intelectual, y sobre todo de gran calidad humana. En su primer mandato, en la octava legislatura de la democracia española, desarrolló un programa político-social progresista encaminado a afianzar una sociedad democrática y avanzada de acuerdo a las tendencias del resto de sociedades europeas, y que denota su humanismo y su atención a lo social: legalización del matrimonio homosexual, Ley de atención a las personas en situación de dependencia, creación de Juzgados de Violencia contra la mujer, Ley de igualdad efectiva entre mujeres y hombres, intento de un proceso de paz con ETA, modificación de la Ley de Divorcio.

Con respecto a la segunda cita, emitida por el presidente chileno poco después de jurar su cargo, creo que todos tenemos constancia de que la segunda legislatura de Zapatero está siendo profundamente marcada por una crisis económica y financiera mucho más intensa y profunda que se vaticinaba, no sólo desde su gobierno, sino también desde gran parte de los organismos económicos internacionales. Estoy convencida de que esta crisis ha cambiado de manera significativa el curso de las políticas económicas y sociales para las que Rodríguez Zapatero estaba dispuesto a trabajar. El maremágnum de dificultades económicas, nacionales e internacionales, que ha invadido su segunda legislatura ha sido el bastión sobre el que ha tenido por fuerza que erigirse una gestión, más encaminada a establecer unas reformas estipuladas para toda Europa desde los organismos europeos correspondientes, que a trabajar por la consolidación de la democracia española.

Efectivamente, Zapatero gobierna, y nos gobernará hasta el 2012, pero no tiene el poder, quizás nunca lo ha tenido. Y su gobierno, supeditado a la gravedad de la situación económica, se ha visto y se sigue viendo, además, coartado, presionado, injuriado, difamado y menoscabado sistemáticamente por una oposición indecente que no ha dejado un solo día de hacer estragos dialécticos y mediáticos contra Zapatero. En lugar de hacer frente común, como es su deber democrático, de cara a la situación crítica (propiciada por las políticas neoliberales que ellos, por cierto, auspician y defienden), y continuando con la política despótica y autárquica de la era Aznar, se ha dedicado esta oposición de chiste malo a rescatar y poner en práctica los métodos goebbelianos que alzaron y mantuvieron a un tirano en el poder.

Una derecha indecente que se lanzó directa, sin razón y sin piedad, a su yugular desde que le arrebató el poder en 2004, que se ha sustentado de lanzar inmundas mentiras y presentarlas como verdades a su medida, crispando a la opinión pública y creando corrientes ideológicas extremistas que separan y dividen a la sociedad española, como ocurría en tiempos franquistas; reiterando una y mil veces calumnias grotescas con el fin de que calen en el ideario social, y obviando y escondiendo una corrupción interna de grandes magnitudes que, en muchos casos, parece quedar impune; atacando y desgarrando, en definitiva, la salud democrática de España, este país al que dicen querer tanto (tan patriotas, ellos) y al que, en realidad, ignoran; porque sólo anhelan el poder.

Tanto ataque, tanta infamia, tanto infundio vertidos durante ya casi dos legislaturas han hecho mella en el prestigio de Rodríguez Zapatero de cara a los ciudadanos. Y ha cometido, sin duda, errores, pero ha sufrido un ladino e incesante desgaste sin tregua por parte de una canallesca derecha aznarista que ha continuado tejiendo ese entramado de poder que centra su acción en propagar sin complejos mentiras contra el adversario y en radicalizar a la opinión pública. Sin embargo, el tiempo y la mirada objetiva de la historia pondrán a cada quién en su sitio; a esta derecha artera, obsoleta y heredera del franquismo, y al propio Zapatero quien, probablemente hubiera sido, en unas circunstancias más normalizadas, uno de los mejores Presidentes de nuestra democracia.

Coral Bravo es Doctora en Filología.

005
la primera fuente
10.04.2011 a las 15:24 Enlace Permanente

Hace poco, nos decían desde no sé donde, que el hecho de estar imputado un “político” en tal o cual “proceso” era tan sólo una garantía judicial…
En relación al contenido del post yo opino que la modificación de nuestro sistema electoral tiene que venir irremediablemente acompañado de una ley que aborde el sistema de financiación de partidos, y por qué no, de todos aquellos proyectos que pretendan constituirse como plataforma política y social, de una ambiciosa ley de reforma del sector público español que incorporara disposiciones que armonizaran la configuración del Estado dentro de las propias comunidades autónomas y desde la que se afrontara entre otras cuestiones la importancia que puede tener en este momento la extinción jurídica y forma de algunas entidades políticas.
Una ley que abordara las necesidades que existen de mutar a un modelo democrático más austero, participativo e integrador y donde se pusiera especial énfasis en el sistema de financiación de los ayuntamientos sin transigir en ningún otro tipo de entidades locales…

Otro aspecto que quizás debería abordarse en profundidad dentro del bloque de reformas sería potenciar la función legislativa de las comunidades autónomas, germen de todo un entramado político y administrativo que salvo excepciones acaba reflejando unos niveles de eficiencia relativamente bajos y que podría reorientar su actividad hacia otro tipo de elementos más específicos que sí sean percibidos de una forma más directa por la ciudadanía en su conjunto y la sociedad en general.

En último lugar, quizás habría que potenciar la capacidad de generación de empleo desde las propias Administraciones Locales emprendiendo proyectos locales en aquellos sectores que aún a día de hoy podemos seguir siendo competitivos de forma paralela a una mejora de la actividad económica general donde se desarrolle sectores estratégicos de nuestra economía como el turismo, la industria de transformación agroalimentaria, el sector energético, seguridad y servicios de vigilancia, astilleros, actividades relacionadas con la naturaleza y deportivas, culturales y de nuestro folcklore, la industria conservera, el sector de las infraestructuras y obras públicas, innovación empresarial, sector de la automoción y apoyar toda nuestra capacidad productiva no necesariamente con una orientación nacional sino con una perspectiva más orientada a la exportación, al mercado intraeuropeo y a la cooperación extranjera. Y garantizar una financiación adecuada para los Ayuntamientos aunque sea a costa de otorgarles instrumentos financieros y tributarios hasta hoy puestos a disposición de otro tipo de organizaciones territoriales y políticas…Con 8.000 ayuntamientos se podría generar un importante impulso económico, generaran dentro de una media administrativa 50 puestos, no sólo derivados de la iniciativa privada o de una contratación directa sino de la viabilidad de determinadas empresas que como proveedoras pueden depender en este momento de la dinamización económica de los propios Ayuntamientos.

Una reforma en el sistema electoral bajo mi punto de vista tiene que venir acompañado de los anteriores aspectos. Hay demandas ciudadanas que exigen medidas, que a su vez exigen transformaciones, y que ya se constituyen en una prioridad para la sociedad española que no se puede abordar dede una reforma aislada de nuestro modelo de representatividad política.

En último lugar, a mí me gustaría decir que si se eliminaran los Plenos de las Corporaciones Municipales y las Asambles Locales de los partidos políticos pasando la gestión de los Ayuntamientos a ser desarrollada por un equipo más compacto y profesionalizado de gestión, vinculando la elección de estos equipos a los resultados de las elecciones autonómicas estaríamos avanzando hacia modelos más modernizados y no necesariamente menos democratizados pudiendo ser sustituida la función representativa en los ámbitos más locales por proyectos incipientes de democratización política que a través de las nuevas tecnologías y sistemas de comunicación impliquen en un mayor grado a la propia población.

Un saludo

006
la primera fuente
10.04.2011 a las 15:36 Enlace Permanente

Me gustaría precisar que mi anterior alegato hacia una transformación global e integrada del sector político y administrativo se hace desde el mayor respeto a la labor desarrollada por sus representantes en todo momento.

007
anibal
10.04.2011 a las 20:08 Enlace Permanente

Estoy de acuerdo con vd. en que la alternativa a la dictadura no es la democracia, sino lo que vd. llama una democracia de baja calidad. Estoy de acuerdo con el fondo, yo a esto que es lo que tenemos en España no le llamaria democracia, podríamos denominarla por ejemplo corrupcracia. Habría que cambiarlo todo. Desde la jefatura del estado a los privilegios de los nacionalistas vascos y catalanes, hacer leyes que permitan meter en la carcel a los políticos delincuentes, etc. Hoy al oir a un ciudadano islandés en la tele me ha dado envidia. Ha contado que han metido en la carcel a los responsables de la quiebra de su sistema bancario. Aquí vdes. pusieron en Caja Castilla la Mancha a amiguetes del partido y en la Caja del Mediterraneo seguro que son del PP. Lo pagaremos todos, pero ellos seguirán viviendo muy bien a costa nuestra. No se si esto tiene solución, en realidad aquí los que deciden son los que tienen los cuartos y las televisiones.

008
Nicolás
10.04.2011 a las 21:20 Enlace Permanente

Mientras los partidos pretendan seguir controlando la democracia y sus procedimientos está será puramente formal. No habrá listas abiertas porque sería tanto como poner en la parrilla de salida a los discrepantes y tu sabes perfectamente que los partidos y sus aparatos toleran muy mal la discrepancia.

009
Surco
10.04.2011 a las 21:23 Enlace Permanente

Me parece una idea interesante. Supongo que se iba a complicar un poco el sistema de votación, pero la propuesta iba a restar poder a las cúpulas, en tanto que de la elección de las listas iba a depender el éxito real de los comicios. Con ese precepto se supone que la meritocracia hacia el ciudadano debería crecer.

Por otro lado, la cosa también tendría efectos menos deseables, como cierta búsqueda del populismo en el militante. De todas formas me parece un planteamiento con más posibilidades que inconvenientes y desde luego, un avance sobre lo que tenemos.

010
santiago
11.04.2011 a las 13:14 Enlace Permanente

Vera Sr Sevilla,los ultimos años de nuestra democracia hemos vivido entre la Corrupcion generalizada de personajes politicos con poder,vease los casos del Gurtel,del Matas y su “arquitecto internacional que le gustaba el dinero facil”,hasta el sinverguenzerismo de las DIPUTACIONES,ultimo reducto de los franquistas,que ademas conocen las debilidades de sus ciudadanos y asi APROVECHAMOS todos para beneficiarnos de los Impuestos de los DEMAS.Casos como el de Fabra,el de la Diputacion de alicante o del sinverguenza de Baltar padre e hijo en Ourense,merecerian,al menos del Psoe una justificacion de ¿para que sirven las DIPUTACIONES?

Al socaire de una CORRUPCION BRUTA Y ABUSIVA,existe la otra que ¡de repente el politico de turno resulta que tiene un patrimonio de la ozztia,caso del Sr Bono¡

Ademas Sr Sevilla,el internet esta cambiando el panorama,ahi tiene en El Confidencial al Sr Galo Matrix siendo el articulista con mas foreros que JAMAS en la historia de EC.Foreros que por otra parte saben de lo que escriben.

Creo que esta vez Sr Sevilla,surge otros internetitas que piden el VOTO EN BLANCO,para NO ocupara los puestos que les puedan corresponder en las votaciones.

Como vera Sr Sevilla,se termino la contemplacion con la ESTETICA de palacio para pasar de verdad,verdad a la ETICA DE LAS ACCIONES

011
Diego
11.04.2011 a las 16:21 Enlace Permanente

Para impulsar una reforma orientada a una apertura en las listas, creo que es necesario que la ciudadanía se implique de forma activa en la vida política de su barrio/ayuntamiento/provincia/comunidad/país.
¿Nuestra sociedad (en la que me incluyo) conoce el nombre de sus ministros, consejeros, concejales, etc. así como de la gestión realizada y la que realizan? Me temo que no.

Desde mi punto de vista, los que no estamos en la “arena política” solo conocemos lo que aparece en la prensa. Una mayor apertura en las listas llevaría (en mi modesta opinión) a campañas de publicidad encaminadas a vender humo o a atacar a posibles oponentes.
Por ello, se debería implantar algún mecanismo objetivo (en la medida de lo posible) que permita establecer las métricas adecuadas para conocer el trabajo desarrollado por cada político. Necesitamos que primeramente la sociedad recupere el crédito perdido en la política, no creo, o no quiero creer, que todos sean corruptos o que sólo busquen permanecer en un cargo de poder.

012
sSvarian
12.04.2011 a las 11:52 Enlace Permanente

Aunque estoy de acuerdo en que un modelo mixto es una buena opción, no veo claro “tachar” nombres de una lista amplia sea una buena solución.
Al fin y al cabo, esa elección negativa lo que acabaría potenciando sería un menor incentivo para los candidatos a “salir a escena”, ya que sólo los conocidos y no bien valorados serán normalmente objeto de reprobación.
He escrito en mi blog un post sobre este mismo tema: http://unabocaydosorejas.wordpress.com/2011/04/12/listas-abiertas-y-democracia-interna/
Un saludo

013
Javier Cabo
12.04.2011 a las 12:02 Enlace Permanente

Entiendo que otra perversión del sistema es que los diputados no tengan libertad de voto y que incluso los partidos se permitan sancionar tal libertad. En mi opinión eso es totalitarismo y debiera estar penado.
Entonces si se justificaría que hubiera 600.
Aunque voy mas allá: el gobierno debiera integrar proporcionalmente las distintas sensibilidades, lo que coartaría bastante rodillos y arbitrariedades. Un gobierno monocolor fomenta solo el monocolor y no la pluralidad. ¿que eso ralentizaría…? seguramente. Los votantes lo veríamos y obraríamos en consecuencia tachando de esas listas a los boicoteadores de lo que no es de ellos, sino nuestro.
El tema de los lobbys… es imprescindible la transparencia y el castigo doble no por ejemplar, sino por estaba agravada.

014
Fernando Pimentel
13.04.2011 a las 20:30 Enlace Permanente

Me parece una propuesta lógica, que mínimamente el “ciudadano” tenga una opción, (suplentes), aunque por que no ajustado también hasta un 75% (cifra ridícula de obtener) tres o cuatro suplentes son muy pocos. hoy los recuentos electorales con los medos que se disponen favorecen estos cambios. Creo que el gran problema incluso nace desde el propio ayuntamiento, donde entiendo que todos se sientan identificados, 3 o 4 meses de campaña, no es el mejor ejemplo para evaluar o simplemente conocer una política específica, sino que siempre se cocentran en trabajar las polémicas de turno acompañando a la prensa que tiene su apogeo en estas campañas. A riesgo de ser impertinente con el sistema o el partido creo que los grandes mítines no son el ejemplo, cualquier militante de un partido debe saber difundir un contenido, para ello las agrupaciones, se genera mas presupuesto para la formación y se comprenden mejor los grandes problemas, al final la responsabilidad de los gobernantes esta cuando deben tomar medidas acordes a su responsabilidad y demostrar en campaña que serán capces de ejecutarlas o trabajar en ella, (elegimos legisladores).
Bueno otra propuesta de futuro, ¿Cuando podremos votar desde los domicilios? enteindo que hay tecnología suficiente y probablemente el incremento en los niveles de participación lleve a que lso resultado se ajusten mas a todas las regiones y al contexto nacional. Las redes sociales o este mismo ejercicio que estamos realizando en este blog, permiten que se puedan conocer alternativas interesantes, planteaminetos respetuosos pero críticos, se atreve algún aparato político a dar curso (ponerse en el espejo) a un sistema de “validación” de listas.
No pierdo la ilusión que así sea.

015
Juan
15.04.2011 a las 11:54 Enlace Permanente

Listas abiertas, SÍ

En mi modesta opinión, el sistema electoral con listas abiertas sería un avance fundamental, ya que promociona a la persona y no a la estructura del partido, que actualmente se asemeja más a un sistema feudal actualizado.

El sistema de lista abierta obliga a que el ciudadano se implique más, conociendo a los candidatos, ya que es muy fácil votar una lista cerrada y que el trabajo lo hagan otros.

Decididamente creo que es necesario que el ciudadano tenga libertad de poder elegir realmente a sus representantes, sin que estos tengan porqué ser obligatoriamente todos del mismo partido. De este modo se puede formar una representación popular con las personas mejor dotadas para esos puestos.

Gracias,

016
Juan
16.04.2011 a las 10:03 Enlace Permanente

Y la transparencia en la financiación política? Por qué no es público saber que recibe, cuanto y de quien, para saber por donde vamos. Intenten buscar información sobre las fuentes de financiación de políticos y partidos y es imposible. Falta de transparencia total.

Hace pocas semanas prepararon una trampa en el parlamento europeo ofreciendo supuestamente dinero u algunos eurodiputados españoles a cambio de votar o promulgar algunas cosas, y se venden como churros de barrio.

Así son nuestros “representantes” mucha labia y explicación pero al final son unos vendidos. Lamentable.

017
Publicado
16.04.2011 a las 16:10 Enlace Permanente

“Aznar defiende a un dictador (léase Gadafi) con tal de dañar al Gobierno.” Añádase a este entrecomillado periodístico lo siguiente: Lo que verdaderamente defiende Mr. Aznar son sus negocios, sean con el cocainómano Gadafi, sean con el pornógrafo Berlusconi, sean con mafias latifundistas, sobre todo latinoamericanas… A este personajillo (hablo de Mr. Aznar) lo único que le interesa es aumentar sus cuentas corrientes en no se sabe qué paraísos fiscales. Esperemos que Don Vito y El Bigotes algún día nos lo digan, como también esperamos que nos digan quién fue el capo que diseño las tramas corruptas de gürteles y demás entramados corrompidos de la época del desgobierno aznarí.

018
noalasbombas
16.04.2011 a las 16:23 Enlace Permanente

Gadafi está asesinando civiles en Misrata con bombas de racimo vendidas por vdes. en 2007. ¿No les da verguenza?¿que diferencia hay entre matar gente en IrAK Y Libia? Expliquenmenlo que no lo entiendo..

019
anibal
17.04.2011 a las 00:49 Enlace Permanente

Yo he decidido no votar a ningún partido que presente en sus listas personas imputadas por presuntos delitos, sean cuales sean estos. Asímismo no voy a votar a partidos que tengan entre sus dirigentes gentes que han aprovechado sus cargos en beneficios propio, de familiares o de amigos. Tampoco a personas que dilapidan el dinero público en gastos suntuarios mientras otros ciudadanos lo pasan muy mal y tienen muchas dificultades para pagar la luz, el agua o para dar una vida digna a sus hijos. En definitiva no les voy a votar a vdes, ni tampoco al PP y si viviera en cataluña tampoco votaria a Ciu, ni si viviera en Euskadi al PNV, etc. Yo soy una persona decente que vivio de mi trabajo y no tengo nada que ver con la clase política que me reclama el voto ni con los militantes de los partidos o los liberados sindicales. Que se olviden de mi. Con que voten el diez o el quince por cierto que viven del sistema es suficiente

020
Salvador Pérez
19.04.2011 a las 23:53 Enlace Permanente

Jordi,
Estoy de acuerdo contigo en un altísimo porcentaje de tu planteamiento del problema. La solución que propones….me deja dudas. Solamente quería aprovechar para expresar mi pensamiento sobre la necesidad de la reforma de la constitución, para abordar el asunto que aquí planteas y otros muchos que fueron redactados en base a una realidad social y política de una época nada “normal” en nuestro país, y que pretendemos que dirija nuestro modo de vivir dentro de la normalidad.
Un saludo

021
man
23.04.2011 a las 13:30 Enlace Permanente

No sé si me explicare, pero yo pongo mi propuesta para evitar la cooptación tan perjudicial para la democracia interna de los partidos. A/ los candidatos a cabeza de lista se podrán proponer por ellos mismos por separado del resto de la candidatura solo con X antigüedad en el partido, y los independientes con X firmas de aval. El resto de la candidatura abierta, con un mínimo de avales por candidat@. Y cada sede una urna y votar los militantes, lo de los delegados está demasiado manipulado.

022
Ezequiel
24.04.2011 a las 22:52 Enlace Permanente

Lo ideal serían Listas abiertas siguiendo el modelo anglosajón. Sería un objetivo a alcanzar a largo plazo.
Y acorto plazo sería aceptable las listas abiertas para el Congreso, como el Sr Jordi Sevilla expone, eligiendo a los candidatos señalados con una cruz en la misma hoja de cada partido politico parecido a las del Senado.
Y ademas añadiria que los militantes afiliados de cada partido eligieran a los miembros de las listas electorales mediante primarias.
La circunscripcion electoral no sólo debería se la provincia , sino tambien tener en cuenta la circuncripcion nacional , ello exigiria una pequeña modificación constitucional.

023
Rubén
26.04.2011 a las 11:02 Enlace Permanente

Es una posibilidad interesante, y que correctamente implementada podría tener efectos positivos. Pero veo complicado llevarla a la práctica:

- ¿Cuántos suplentes tendría que haber para que el impacto fuera significativo?

- ¿A cuántos miembros de cada lista conoce el ciudadano medio? Previsiblemente, los votos “negativos” se acumularían en los candidatos más visibles, y en particular, en el cabeza de lista. ¿Permitirían esto los partidos? Y si no, ¿habríamos resuelto algo?

Por otro lado, me resulta llamativa la incongruencia que supone que en un sistema con listas cerradas el escaño no pertenezca al partido. Como me parecería incongruente que en un sistema con listas abiertas, según el modelo anglosajón, el escaño no perteneciera al diputado.

Para mí la solución, imperfecta como todas, pasaría más por tender a este último modelo. Pero mucho me temo que de proponerse algún cambio en este sentido en España sería en el sentido contrario, para blindar “aún más” la disciplina de partido.

024
Atr
29.04.2011 a las 17:38 Enlace Permanente

Yo preferiría dar un paso más, y poder marcar X nombres en una macropapeleta que incluya a todos los partidos. Sobretodo para la gente moderada sería interesante poder votar a determinadas personas de distintos partidos.
A veces encuentras políticos con ideas distintas a las tuyas, pero cuya forma de entender la política consideras mucho más beneficiosa que la de aquellos que dicen pensar como tú…

025
José Luis
04.02.2013 a las 11:59 Enlace Permanente

Soy de los que piensa que nuestros políticos deben pertenecer a lo mejor de nuestra sociedad. El sistema actual premia la fidelidad al partido, no al votante. Y genera un tipo de político que llega arriba por su capacidad de medrar dentro de una estructura de partido, no por sus ideas, por su valía, su capacidad de trabajo.

El sistema actual hace que los brillantes huyan a otros campos diferentes a la política. No puedo dejar de ver esto como un problema serio y de difícil solución. Porque, por un lado la brillantez es escasa por definición, y además, la desmedida hipertrofia de nuestro sistema político hace que la gente capaz quede muy diluida. 18 parlamentos y un Senado, y un engranaje que no premia al capaz sino al obediente… Así es imposible el matrimonio entre política y ciudadanía.

El desbloqueo parcial que propone Sevilla no es suficiente a mi entender, pero es un cambio menor realizable. Puede tener la virtud de no amenazar demasiado el ansia de poder y control de las direcciones de los partidos.

El problema es que este cambio debe ser propuesto, defendido y luchado por ustedes, los políticos. Porque el pueblo español no es revolucionario. No vamos a sentarnos todos, independientemente de nuestra ideología, delante del parlamento a pedir eso. Y eso que desde la extrema izquierda a la extrema derecha todos estaríamos dispuestos a un acuerdo de mínimos. Esa es una de las realidades.

Usted, por ejemplo, si sin fuera parlamentario, ¿defendería esa propuesta con fuerza?… Creo que no. Al menos hasta ahora ningún político ha tenido el valor de defender con fuerza y voz algo como eso.

Es una pena esa falta de valor, que no personalizo en usted.

En todo caso eso tampoco solucionaría el hecho de que los brillantes, capaces y valientes están demasiado diluidos. Poca sal para tanta agua.

Pocos, buenos, brillantes, tremendamente bien pagados. Y verdaderamente elegidos por nosotros.

Vamos, una utopía.

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juan ramon
22.09.2013 a las 18:00 Enlace Permanente

A pasado un tiempo desde que se eskribió el artíkulo. En estos meses la ziudadania asiste, komo en un sueño, impotente, al desfile de kasos de korrupzión i abuso de poder. El sistema elektoral no permite deskartar a ningún polítiko, por mas inadekuado ke sea si komportamiento. La soluzión prebista es ke sean los juezes los ke deskarten los peores komportamientos. Pero otra vez se asume ke el ziudadano a de delegar en las élites de expertos. Me pareze ke kuanta menos responsabilidad, menos empoderamiento, mas débil será la defensa de lo komún. Para algunos un efecto de lo más deseable. Así ke me inklino a pensar ke, de entrada, la posibilidad de betar nombres en las listas elektorales, dada la situazión, podria ser una puerta a la rejeneración democrática, si los ziudadanos kieren. Si la “demo” renunzia a su “krazia”, poko ke acer. Konfio en ke no se sientan ofendidos si eskribo como suena. Es mi forma de puntualizar ke el idioma no es de los akadémikos, sinó de los ablantes/eskibientes.

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